Llegue a ASERA con problemas emocionales y consumo de drogas, un día antes en mi casa tuve una sobre dosis de cristal y mi madre me vio tirado en mi cama con sangre en el piso y en mi ropa, en realidad me costo trabajo entender mi confusión, no sabia que hacer ni que sentía, aquí aprendí a valorar mi vida, a mi familia y a mi carrera de nadador profesional de alto rendimiento, realmente creí que todo estaba perdido, que mi vida no tenía valor, aquí aprendí a rescatar mi salud física y mental, recupere las ganas de vivir y encontré el rayo de luz que ilumino mi vida nuevamente, recuperé a mi familia, y poco a poco mi carrera, y sobre todo volví a tener confianza en mí, gracias a ASERA por ser pieza fundamental de este cambio.
Aquí me di la oportunidad de sentir un profundo arrepentimiento por el daño que me hice y le hice a mi familia, aprendí a quererme, que mi vida esta primero, le doy gracias a mis padres y hermanos por traerme a este lugar, donde me reencontré con Dios, me conocí a mi misma, reconocí mis defectos y exalté mis virtudes, aquí tuve un despertar espiritual, mi vida ahora tiene un propósito, se que tengo mucho que dar, pero también se que merezco recibir, aprendí que el respeto y la humildad no significan perder la dignidad, aquí le di valor a mi persona y la oportunidad de renacer en estas paredes
Cuando llegue a ASERA tenía mi vida hecha pedazos, era un rompecabezas al que le faltaban piezas, estaba destrozado, sin embargo, tenía ganas de vivir, pero las fuerzas se me iban acabando día a día, mi vida de una u otra forma se estaba terminando, moría lento, el dolor y la angustia invadían mi corazón, estaba envuelto en un mundo de drogas y dolor. Hoy gracias a las herramientas que me brindaron aquí, ya no tengo miedo, no siento angustia ni mucho menos dolor, hoy tengo ganas de vivir, se que puedo hacer mucho por mi y por mi familia y por la sociedad, contarle a los jóvenes que si se puede, hoy puedo levantar mi cara y caminar hacia los sueños que tuve de niño para hacerlos realidad, hoy volví a nacer y el mundo afuera me espera, muchas gracias a ASERA por esta bella oportunidad de volver a vivir.
Acepté venir a ASERA porque estaba completamente destrozada, había perdido el sentido de mi vida y apenas tenía 21 años, perdí todo, estaba confundida y derrotada, al paso de los días entendí que los problemas de adicción eran en realidad consecuencia de todas esas culpas y resentimientos que traía y que era difícil soltar esas cargas, entendí que a pesar de que solo tu puedes solucionarlo, no puedes hacerlo sola, y es aquí donde gracias a la atención, comprensión y cariño que recibí de todo el personal se hizo la magia en mi recuperación. Aprendí a vivir sin necesidad de intoxicarme, volví a sonreír, renació en mi la esperanza y recobré la fe. Hoy me siento plena, aprendí a aceptarme y a los que me rodean, he reconstruido mi autoestima y nuevamente tengo metas en la vida, el camino no ha sido fácil, ni será sencillo salir nuevamente al mundo, pero se que tengo el apoyo de todas estas personas que ahora son mi familia.